Iwata comenzó a trabajar para Nintendo en la década de los 80, colaborando como desarrollador independiente en varios juegos, entre ellos las primeras versiones de la conocida saga Kirby. En 2000 se unió formalmente al gigante del ocio electrónico y dos años después se convirtió en el cuarto presidente de la compañía tras la retirada de Hiroshi Yamauchi. Desde junio de 2013 Iwata ocupaba también la dirección ejecutiva de la filial norteamericana de la compañía.
Programador de formación, su carrera ejecutiva en Nintendo está ligada a varios éxitos empresariales. Heredó una compañía herida tras el lanzamiento de la consola GameCube -una consola que no logró superar en ventas a su antecesora, la Nintendo 64, a pesar de contar con buenas críticas- pero cuatro años después de su ascenso a la presidencia, Iwata logró cambiar la suerte de la empresa con la Nintendo Wii, un éxito sin precedentes en el mundo del ocio electrónico.
La apuesta por el innovador sistema de control gestual convenció a un público diverso y que hasta entonces no había considerado el ocio electrónico como una alternativa de entretenimiento. La compañía vendió en total más de 100 millones de unidades en todo el mundo.
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